Conferencia Nacional en Prioridades de la Seguridad Vial “Lifesavers 2018”

Por Victor Puac Polanco

En abril del 2018 fui honrado con una beca para asistir a la conferencia “Lifesavers” en San Antonio, Tejas. Lifesavers es la conferencia nacional en seguridad vial de mayor importancia  y que reúne a más de dos mil expertos y profesionales de los Estados Unidos para compartir ideas, recomendaciones, y soluciones en cómo prevenir choques y salvar vidas.

Mi actual área de investigación se enfoca en conducción bajo efectos del alcohol, que es una de las 11 áreas de enfoque de la conferencia. Mi motivación para asistir a la conferencia fue el poder compartir y recibir sugerencias a mi propuesta de disertación en leyes en precios de alcohol y la prevención de choques vehiculares. Así mismo, quería escuchar a profesionales que implementan medidas de controles de sobriedad sobre cuales son las necesidades en investigación más relevantes y significativas.

El programa de becarios en seguridad vial o “Traffic Safety Scholars, TSS” me brindo esta oportunidad. Los becarios TSS asisten a reuniones privadas con líderes en entidades del gobierno e instituciones no gubernamentales que trabajan en seguridad vial. Durante estas reuniones, pude compartir la dirección de mi proyecto de investigación y obtuve comentarios positivos sobre cómo mejorar el contenido. Específicamente, sobre cómo integrar a mis modelos analíticos el componente de aplicación de las leyes que regulan el precio de alcohol en cada estado. Además, pude interactuar con potenciales empleadores en diferentes instituciones que tomaron interés en mi área de trabajo.

El haber asistido a Lifesavers como un becario del programa TSS fue una gran oportunidad profesional y recomiendo a estudiantes cuyas áreas de trabajo estén relacionadas a la seguridad vial, aplicar al programa TSS para Lifesavers 2019. Para más detalles del programa, pueden visitar https://lifesaversconference.org/traffic-safety-scholars/

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Presentación del poster “Construyendo la evidencia para leyes en precios de alcohol y la prevención de choques vehiculares”. San Antonio, Tejas, abril 2018.

Editado por Alfredo Morabia.

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Ébola en Estados Unidos: La evidencia indica que el virus no se transmite fácilmente

Por Mila C. González

Hace más de dos semanas, la Ciudad de Nueva York reportó el primer caso de la enfermedad del virus del Ébola. Este caso trata de un médico, Craig Spencer, residente de Manhattan que había regresado recientemente de Guinea donde trabajó como voluntario de la organización Médicos Sin Fronteras dando tratamiento a pacientes con la enfermedad.

Similar a epidemias en el pasado con otros virus, el poco conocimiento sobre el modo de transmisión del virus del Ébola han contribuido a un estado de miedo y desinformación sobre el verdadero riesgo de la transmisión de esta enfermedad en la comunidad [1].

Por otra parte, la evidencia científica sobre el virus del Ébola indica que el riesgo de transmisión en la población general es extremadamente bajo. ¿Cómo sabemos esto? Primero, conocemos el modo de transmisión del virus. Segundo, tenemos datos de investigaciones epidemiológicas y de laboratorio de brotes anteriores en África Central.

Stephen Morse, Profesor de Epidemiología de la Universidad de Columbia, nos dijo en una entrevista: “A pesar de que este brote es, por mucho, el más grande que se ha registrado, hemos conocido sobre el ébola desde el 1976 (casi 40 años) y tratado con alrededor de dos docenas de brotes del ébola en África.”

“Así que tenemos  mucha experiencia con este virus, y tenemos una idea bastante buena de lo que tenemos que hacer para extinguir los brotes, así como también la forma de cómo protegernos y a otros de la infección,” añadió.

Aquí discutimos la información más importante que las autoridades sanitarias han utilizado para establecer el riesgo de infección con el virus del Ébola en la población general en EE. UU.

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Violencia es también ausencia de las necesidades básicas humanas

Por Victor Puac-Polanco

[Editor: El primer artículo de la serie “Violencia, definición y tipos de violencia” definió la violencia en base a la identificación de un actor como responsable del acto violento. Sin embargo, la identificación de un actor principal no siempre es tan evidente. Este artículo complementa la definición descrita en el primer ensayo [1], desde la perspectiva de la negación de acceso a las necesidades humanas básicas.]

Seth Holmes, etnógrafo de la Universidad de Berkeley, describió la experiencia de trabajadores inmigrantes de Oaxaca, México, mientras laboran en granjas agrícolas en los estados de Washington y California [2]. Estas granjas emplean mano de obra local y de inmigrantes regulares e irregulares (en este ensayo nos referimos como migración irregular a inmigrantes indocumentados). En estas granjas se crean clasificaciones sociales en relación al país de origen, raza, etnia y género de sus trabajadores. Esta clasificación permite abusos verbales y paga de sueldos desiguales a los trabajadores inmigrantes, independientemente de la cantidad o calidad de la labor. Por ejemplo, trabajadores con ciudadanía estadounidense tienen mejores salarios y beneficios laborales comparados a trabajadores de situación migratoria irregular.

“cualquier amenaza, intento, o afrenta a despojar de cualquier necesidad humana a otra persona debería ser considerado como violencia.”

El negar el acceso a beneficios laborales en base a criterios de discriminación por clases sociales, es violencia a la necesidad de bienestar y de identidad. “Necesidad” es todo aquello considerado indispensable para la sobrevivencia y bienestar de una persona [3]. Seguir leyendo Violencia es también ausencia de las necesidades básicas humanas

Una nueva ruta hacia la heroína

Por Julian Santaella

El incremento en el uso de opioides de prescripción con fines no medicinales (OPNM) en la ultima década en los Estados Unidos muestran una realidad adversa de los efectos secundarios de este tipo de medicamentos. Estudios sobre el consumo de sustancias psicoactivas evidencian que el uso de opioides de prescripción (OP), además de estar relacionado con el abuso y dependencia a estos, también está asociado al inicio de uso de heroína.

El uso de OPNM se ha convertido en un importante problema de salud pública, según informes de los Centros para el Control de Enfermedades y la Prevención (CDC) de Estados Unidos. Se estima que en el 2010, 2.4 millones de personas en el país comenzaron a usar OPNM, lo que equivale a 6600 nuevos usuarios por día.[1] Los últimos datos de las Encuestas Nacionales de Uso de Drogas y Salud (NSDUH) muestran como entre 2006 y 2012 se incrementó en 31% el porcentaje de personas con dependencia a los OP,[2] y según un estudio de la Dra. Martins y colaboradores de la Universidad de Columbia, esta tendencia, no solo se presentó en la población blanca, sino también en la población hispana y en jóvenes de 18-25 años.[3] Adicionalmente, la Red de Advertencia de Abuso de Drogas ha informado que el número de ingresos a salas de emergencia por sobredosis debidas a OP se incrementó en 153% entre 2004 y 2011,[4] y por otra parte, un informe de CDC ha estimado que entre 1999 y 2009 la tasa de muertes por sobredosis de opiáceos aumentó en un 250%.[5] Dado lo oscuro de este panorama, el uso de OPNM ha sido reconocido como una grave epidemia.

Sin embargo, el problema no para allí. La conexión entre el uso previo de OP y el uso de heroína ha sido descrita en varios estudios epidemiológicos. La agencia de Administración de Abuso de Sustancias y Servicios en Salud Mental ha revelado que, paralela al abuso de los OP, la heroína, entre todas las drogas ilegales, ha sido la que mayor incremento en la prevalencia de uso ha presentado entre 2007 y 2012.[2] En este sentido, un estudio de CDC evidencia como el uso de heroína está asociado a la frecuencia de uso de OPNM, siendo mayor en personas que usaron OPNM por 30 días o más en el último año.[6] Este estudio también describe como la mayoría de usuarios de OPNM y heroína reportan haber empezado el uso de OPNM antes de comenzar a usar heroína; un hallazgo que se ha reportado igualmente en estudios con pacientes con dependencia a la heroína.[7] Sumado a esto, la Dra. Cerdá y colaboradores de la Universidad de Columbia, usando datos del NSDUH, encontró que el riesgo de inicio de uso de heroína en adolescentes, cuyo máximo valor es entre los 17-18 años, aumenta con el uso previo de OPNM a temprana edad, con mayor riesgo en menores que comenzaron a usar OPNM entre los 10 y 12 años de edad.[8]

…“La mayoría de gente que conozco ya no usa Oxycontin, ellos se han pasado a la heroína por que es más fácil de usar, mucho más barata y más fácil de encontrar”.

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Epidemia de Chikungunya en el Caribe: Nuevas oportunidades y viejos desafíos

Por Mila C. González

Nunca antes visto en las Américas, el virus chikungunya ha causado sobre medio millón de infecciones en el Caribe en solo ocho meses desde el primer caso de transmisión autóctona en la región [1]. Chikungunya es un virus que se transmite a través de la picadura de mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, los mismos mosquitos que transmiten el dengue. Los síntomas son similares a los síntomas del dengue como fiebre alta, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular. Lo que lo distingue del virus del dengue es el dolor agudo en las articulaciones lo cual puede durar varios meses pero pruebas de laboratorio son necesarias para confirmar la infección con el virus.

Como en el caso del dengue y el virus del Nilo Occidental, ha sido imposible prevenir la introducción y expansión de este virus en las Américas. Primero, la presencia del vector Aedes aegypti es amplia en el continente, lo cual es necesario para sostener la infecciones autóctonas en una población. Antes del 2004, los brotes de chikungunya se habían concentrado en África. Pero los cambios en la genética del virus permitieron que este se replicara en el mosquito Aedes albopictus, el cual facilitó la propagación del virus fuera del continente Africano [2]. Segundo, el incremento en el comercio y los viajes internacionales entre el continente Americano y las regiones o países donde el chikungunya es endémico, ha resultado en un alza de los casos importados de chikungunya en las Américas. Estos eventos han propiciado la transmisión local la cual ocurre cuando alguien que ha sido infectado con el virus regresa o visita un país y es picado por un mosquito Aedes aegypti durante el periodo de viremia y el mismo mosquito transmite el virus a otra persona por medio de una picadura. Tercero, la facilidad con la cual el vector transmite el virus también es importante. Un estudio de laboratorio encontró que el mosquito Aedes aegypti es capaz de transmitir tres distintas variaciones del virus  [3]. Por estas razones, no es sorpresa que ya se hayan reportado casos de transmisión local en el Caribe, los Estados Unidos y otros países en Latinoamérica.

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Violencia, definición y tipos de violencia

Por Victor Puac Polanco

Actualmente los temas de violencia y prevención de la violencia han surgido como temas de interés a nivel mundial dado a la cantidad de eventos violentos que ocurren y cobertura por medios de comunicación. Cada día escuchamos sobre diferentes historias de conflictos civiles o guerras en diferentes países, violencia en las escuelas, violencia en lugares públicos, violencia dentro de instituciones del gobierno, crimen organizado y otros tipos. Esta es la parte de la violencia que todos podemos ver en las noticias. Sin embargo, también existe otros tipos de violencia que son comunes pero no visibles, por ejemplo violencia dentro de las familias, entre parejas o entre menores de edad, violencia en lugares de trabajo, violencia sexual, intimidaciones y extorsiones, entre otros. Este artículo, el primero de una serie sobre el tema de la violencia, tiene como objetivo definir que es violencia y que tipos existen.

Para responder a la primera pregunta, ¿qué es violencia? nos referiremos a la definición que utiliza la Organización Mundial de la Salud (OMS). Violencia es “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones” [1].

Esta definición cubre tres importantes partes. Primero, establece que debe de haber intención o voluntad de cometer un acto que busca afectar, lastimar o provocar un daño. Segundo, establece contra quienes son estos actos e incluye personas que buscan lastimarse a sí mismas, personas alrededor del agresor como familiares, vecinos, amigos, y actos que buscan afectar a todos los miembros de grupos o comunidades. Y por último, la definición también incluye las consecuencias que surgen de estos actos intencionales. Estas pueden ser consecuencias físicas como lesiones u homicidios, consecuencias a la salud mental como el estrés postraumático, ansiedad, o depresión, como también el abuso de sustancias alcohólicas o drogas, entre otros. Esta definición también reconoce las consecuencias sociales, en donde la constante amenaza de violencia no permite el desarrollo de las comunidades e impide el acceso a asistencia de salud u otros servicios.

Para comprender el extenso tema de violencia necesitamos de una clasificación que nos permita estudiar y entender los diferentes tipos de violencia. Pero crear una clasificación no es tarea fácil, lo cual es una de las razones del porque las personas que hacen investigación en violencia, no tienen un acuerdo sobre cuál debería ser la clasificación universal  [2]. A nuestro parecer, necesitamos de una clasificación que sea práctica y haga sentido, por lo cual discutiremos la clasificación utilizada en el informe sobre la violencia de la OPS [1].

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El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS): una amenaza de pandemia?

Por Mila C. González Dávila

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades sanitarias alrededor del mundo están una vez más en alerta ante la posibilidad de que un nuevo coronavirus, caracterizado por primera vez en Arabia Saudita en junio del 2012, pueda resultar en una pandemia similar o más severa a la del síndrome respiratorio agudo severo por coronavirus (SARS-CoV, por sus siglas en inglés) hace 11 años.

Expertos temen que este nuevo coronavirus, ahora conocido como el síndrome respiratorio de Oriente Medio por coronavirus (MERS-CoV, por sus siglas en inglés), pueda mutarse y alcanzar una mayor transmisión ya que éste es transmisible de persona a persona aunque de manera limitada. La información más reciente publicada por la OMS indica que han habido 536 casos confirmados por laboratorio, incluyendo 145 muertes [1].

La mayoría de estos casos has sido reportados por Arabia Saudita. Otro siete países en el Medio Oriente–Jordania, Omán, Kuwait, Katar, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen y el Líbano–también han reportado casos. Por otro lado, 10 países fuera de la región incluyendo los Estados Unidos han reportado casos, los cuales han sido todos asociados con viaje al Medio Oriente.

¿Qué sabemos de la trayectoria de MERS-CoV?

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¿Y si construyéramos la discusión en español?

Por Julian Santaella

El grupo de blogueros de la página Salud Pública Global decidimos formar un espacio para diseminar en español los resultados de estudios en salud publica de interés para la comunidad de habla hispana, organizaciones de base comunitarias que trabajan por y con la comunidad hispana, investigadores y público en general.  Consideramos este espacio como un recinto para divulgar información contrastada a la luz de otros estudios previos, disponible en un formato que pueda ser accedido de forma clara y ágil, y que a la vez facilita la participación de los lectores para generar discusión desde diferentes ángulos. Así mismo, creemos que es un punto de arranque para promover una red de colaboración que sirva de sustrato para incentivar la creatividad y fomentar nuevas ideas y estudios que respondan a las necesidades de la población.

Aquí presentamos dos casos que ilustran la necesidad de esta propuesta. Según un artículo de la Revista Americana de Salud Pública (American Journal of Public Health) [1], los hispanos no anglo-parlantes en los Estados Unidos realizan menos actividad física, tienen un menor acceso a servicios de salud y a cuidados preventivos, además de una percepción más desfavorable de su estado de salud al ser comparados con hispanos anglo-parlantes. A pesar de la importancia de estos hallazgos, al realizar una búsqueda de reflexiones acerca de este tema en la Internet, es difícil encontrar un página o un espacio virtual en español donde se discutan los resultados y métodos del estudio o se amplíe sobre las posibles soluciones para esta situación.

De la misma forma encontramos poca divulgación y ningún espacio virtual de discusión en español para un estudio en el cual investigadores de la Universidad de Columbia [2] muestran un incremento de muertes por sobredosis con opioides de prescripción medica en New York  durante el periodo 1990-2006. De acuerdo a los resultados, este incremento ha sido principalmente producto de las muertes por sobredosis ocurridas en las poblaciones de hombres de raza blanca y hombres de origen hispano. No obstante, si bien este tema es importante para la comunidad hispana, los recursos en internet en español para profundizar sobre este problema, son casi inexistentes.   En este sentido, vemos que también existen pocas alternativas con información dirigida a organizaciones que trabajan con la comunidad, así como pocas paginas web que permitan conectar al público interesado (epidemiólogos, salubristas o personas de la comunidad) en una discusión más allá de la descripción de resultados.

…facilitar la discusión epidemiológica en español significa un importante paso, ya que permite la creación de un terreno común en el que se pueda discutir la evidencia de investigaciones relevantes para los hispanos.

Esta escasa oferta de medios virtuales para publicaciones de naturaleza científica en salud publica en español contrasta con el crecimiento de la comunidad hispana que representa el 16% y para el 2050 posiblemente un 30% de la población de Estados Unidos [3]. Así mismo, contrasta con la diversificación de las cadenas privadas de información, las cuales al identificar a la población hispana, cada vez más, como una importante alternativa comercial, han favorecido en la ultima década la generación de nuevas plataformas de televisión, internet y medios impresos [4].

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